Después de veintinueve años, no sé qué no los une pero a pesar de las mil cosas, conozco la más importante: su enamoramiento constante.
Hace esos tantos años, decidieron empezar una vida de la mano, en otras ocasiones tuvo que ser de los pelos, sin embargo, aquí siguen y no dejan de asombrarme.
De vez en mes, hago consciente y me sorprende su "amor de novios"-yo así le digo- que parece no abandoranán nunca; él llega con una flor o ella se pone tan guapa para agradarle, se celan por el alteño de bigote que canta en el restaurante o por la brasileña en diminutas prendas que baila en la televisión; él acaricia su cabello en la cena, ella baja la mirada y se aparta coquetamente como si la conquista no acabara desde hace tres décadas.
Son tan compañeros, que hasta los envidio. Y son algunas veces tan cursis, que me dan vergüenza, entonces si estamos mis hermanos y/o yo desaparecemos inmediatamente de la escena y volvemos cuando creemos que ha pasado a disolverse el cubo de azúcar.
Claro que no todo es miel (increíblemente, haha) según ellos, han estado a punto de separar sus caminos más de dos o tres veces pero nunca lo han logrado y la vida consecutivamente les ha puesto grandes pruebas y retos nada fáciles que solo Dios les ha ayudado a pasar.
Los domingos él le canta la canción que se le ocurre y ella muestra una sonrisa y le agradece sobando su hombro, después, si la canción no era de su agrado hace alguna mueca chistosa de inconformidad y él asume una postura de ligera indignación, luego, reímos todos los presentes y ella lo abraza y besa su mejilla; él cambia el tema pero todos sabemos que fuimos parte un juego romántico que les encanta.
Hoy, porque Dios lo quizo y nosotros la hemos cagado, seguimos viviendo con mis padres, mis hermanos y yo. Así que el 22 de agosto reclamaba algún festejo.
Mi madre, estudió en colegio católico femenino por lo que nos ha inculcado mucho de su formación y hoy nos avisó -sin opción a debatir- que iríamos a misa de 1:30 al templo ubicado en una de las colonias privadas más pudientes de la ciudad (al que mis hermanso y yo, casi odiamos ir, ¿razónes? 1. El rito religioso suele tornarse en un desfile de modas y/o una subasta de poder) , en fin, nos queda a 5 min. caminando o a uno en carro y pues, por esta vez, accedimos con gusto por la única razón de agradecer por ellos.
Cuando es uno de estos días, mi hermano mayor conduce la camioneta, de copiloto va mi otro hermano, mis padres como novios en el asiento medio y yo, a veces les hago mosca o me voy hasta atrás - me choca ir en el último asiento de las camionetas, me mareo, haha; en los autobuses no me incomoda-.
Después del rito católico ¡nos fuimos a comer!, bueno... antes hubo una parada para dejarle comida a Loki (integrante canino de mi familia y el más querido por todos ¬¬).
En el camino, él le dio una flor rosa y le explicó el significado - que se le ocurrió, haha- de tal regalo, ella se mostró muy contenta. Pero no fue todo, luego le dio un ¡BlackBerry! y fue impactante porque mi madre no tiene ni la mínima remota idea de cómo usarlo, sin embargo, su viejo celular ya nisiquiera se escuchaba así que pues ¡enhorabuena! (jamás uso esa palabra pero salió y me gustó, ha)
En el camino, él le dio una flor rosa y le explicó el significado - que se le ocurrió, haha- de tal regalo, ella se mostró muy contenta. Pero no fue todo, luego le dio un ¡BlackBerry! y fue impactante porque mi madre no tiene ni la mínima remota idea de cómo usarlo, sin embargo, su viejo celular ya nisiquiera se escuchaba así que pues ¡enhorabuena! (jamás uso esa palabra pero salió y me gustó, ha)
El restaurante ganón fue "La Chata", dominguero por excelencia; estuvimos media hora esperando a entrar pero el tiempo lo aprovechamos en una conversación que tuvo por tema el que estos días ha envuelto a toda la nación: el matrimonio y la adopción entre homosexuales y los hechos aledaños. Finalmente, ordené "lengua en salsa verde", uno de mis platillos favoritos y puse poca atención en la plática de la comida porque me dejé llevar por las caciones de los músicos quienes se acercaron a mi papá y le ofrecieron una canción de cortesía; él solicitó "La chica de Ipanema", la canción, eh.
El resto del día fue tan común a un sunday en casa. Regresamos al hogar y ellos se fueron a caminar por una horas. Volvieron con ricas paletas de nieve "CarlosV" que a mamá le fascinan, haha, a mí me chocan porque son tan pequeñas que ni te acuerdas que las comiste - de hecho son una porción adecuada pero yo soy un tanto tragona-.
En estos momentos se enceuntran viendo una película de Cantinflas en la sala de tele y son acompañados por mis hermanos; yo, quice escribir sobre ellos y lo bueno de verlos juntos y ¡ENAMORADOS! a pesar de tanto tiempo, la fuerza de la costumbre y todos los "sacrificios" que han hecho por permanecer así y por nosotros.
Así son ellos hasta hoy, y ¿saben qué?, me siento orgullosa de que sean mis padres :D
¡Feliz aniversario número 29!, el próximo año, espero escribir la reseña de una buena pachanga.
¡Feliz aniversario número 29!, el próximo año, espero escribir la reseña de una buena pachanga.
Pues que la extraña coincidencia de que Lorena tenga Facebook, me tiene leyéndote. Y extraña, muy extraña situación que coincida con Lorena en algo: que mejor reflejo de un individuo que sus escritos.
ResponderEliminarMe encantó leerte, no por el texto en sí, sino por lo que eres, que se ve reflejado en el texto.
Te quiero makii